una sirena, entre dos aguas.

 Desde que era chico, había un latiguillos entre mis mayores. Hablaban de argentina, como tierra prometida, muy al pasar, entre vasos de cerveza, yo corrí y escuchaba: "Vienen por el agua".

Hasta que apareció una Sirena

no es cosa actual, desde el 2023 con De Pedro. y vengo pensado sobre un artículo que comentare en breve sobre la cantidad de agua que gasta la IA. 


Pierre Bourdieu:"La sociología es un deporte de combate"


Este documental muestra a vida del Sociólogo PIerre Bourdieu, hecho una vedette, en su prime, pero lo que me fascina es como si el mundo importara. Que haya interés en lo que dicen los intelectuales. Se lo puede ver en Salas dando charlas, en entrevista, abriendo charlas con docentes o personas de la comunidad, o mismo con reunionés con investigadores, y hasta de un asistente cual mancebo, el cual le aconseja: "no pierdas tiempo".  
Se lo nota humano, aunque muchas veces cuando habla pone play y dice todo con el mismo todo. Cuando no tiene micrófono parece mejor sociólogo. Cuando le aconseja a una estudiante a hacer sociología de verdad y no el de hacer estadísticas para vivir. Ese otro oficio uno tiene que comprar el lápiz la goma, le dice. 
Un tiempo que parece ya muy lejano. 25 años.  



Dieta de Bibliotecas

 1/ Ser gordo está mal visto.

Al gordo solo le queda ser comediante, sino muere sin amor. Re mala onda.  Pero pienso en lo cultural. En los libros que uno fue acumulando, en las muchísimas películas y series, en ese acto de leer de a cinco libros a la vez y estar: ¡ávido de novedades!, como decía el Tincho Heidegger, pues decía que andar buscando “lo new” es tener una existencia impropia.

 Pienso en la biblioteca de los escritores. Paredes enteras. Algunos cuentan sus volúmenes. Tiran números. Pienso en donde van a parar esas bibliotecas cuando la vida se hace hincha de los atomos. Pero esa gula casi mecánica parece que la tenemos todos, sea el rubro que sea. Si te gusta correr, hay un mundo de zapatillas, relojes, shorsitos y demás chirimbolos más para vos. Tengo amigos que coleccionan películas que ni el celofán le sacan. Hay algo profiláctico en este gesto. La descargan, la ven en “buena calidad”, pero esas copias no las tocan. ¿Tendría que replantear amistades?

 Con los libros me pasa algo. Me interesa todo y los compro. Pago una inmortalidad a cuotas. Capaz un día pasó y me susurra y lo leo de un tirón. A veces necesitas la palabra de alguien para que esa bomba se active. Asi funcionan. Uno se va alimentando de ellos con lo que escuchó o le interesa, o si se come el amague de los suplementos culturales del diario o las ciencias sociales, va tras cosas que mucho no sabe si le importan, pero hay que saber, hay que leerlos. Entonces, para estar en la pomada se va consiguiendo cositas. De saldos y ofertas en calle corrientes o librerías perdidas en el conurbano.

 Haciendo notas mentales de libros, hasta en un papel, o detrás de los cuadernos donde escribimos nuestras cositas. Después ya uno tiene temas, y deja de perderse.

 Hay libros que uno sale a buscar y otros que se le aparecen. Eso siempre es así. Hoy con Mercado Vip, la cosa es diferente. Pero antes, los títulos le daban a uno un silbidito, como pepe grillo. La cosa es que se va desarrollando una técnica secreta de compra lee compra lee compra compra y así se va formando las montañas.

 Así, la  biblioteca va tomando forma de fat -Frankenstein. “Lo gordo”, entonces, como algo malo y que hay que combatirlo. Pero “¿por qué?” me pregunto. Porque mudarse mucho te aniquila. Mudarse y tener biblioteca es un anacronismo.

La cosa es que las bibliotecas son la fabricación de un santuario, de una fe personal. Uno se detiene a su lado y planea lecturas como quien planea vacaciones. Va haciendo pilas y esas pilas son una nueva biblioteca nómade.

 Me encantan los libros, como objetos, formar esa pared llena de ladrillos de saber. Pero en cada mudanza, me digo eso de adelgazar la biblioteca. Pero como gordo en pausa, sigue creciendo.

 Busco, como el poeta que busca la palabra justa. La biblioteca justa.

 2/ El Aleph puesto a dieta

 Es conocido en el mundillo literario (es decir 20 personas y dos cuñados) es el caso del escritor con bigotes graciosos, que engordó “El Aleph” de Borges. Kodama le hizo juicio, y ahí quedó. Pero la cosa es que se equivocó de procedimiento. Ese procedimiento es viejo, hoy el mundo pide dieta. Habría que escribir el “Aleph adelgazado”.

 

Borges, que es un atleta de 100 metros, no de maratones, siempre fue un autor de lo mínimo, “poeta menor” como le gustaba llamarse. Sabemos que el escritor con bigotes, Pablo Karadajian, buscó entrar al ágora con espuma, como recomendaba Nietzsche en su Ecce Homo, con eso de que siempre hay que buscar un enemigo para rebotar, y así se entra la arena. Es por eso que no hay publicidad mala. Si habla del producto, es publicidad.

 La cosa es… volviendo al tema, es que con el tiempo y las mudanzas, los libros también se van mudando. Y pasan de cajones de fruta, cajas, pilas, bibliotecas prestadas, compradas, (siempre uno está en busca de la biblioteca perfecta), y uno va acomodando corte “tetris”(juego de family game consola de 8 bits) que pronto quedará estallada y comenzarán a rendirse.

 Uno va buscando técnicas ¿los pongos en vertical o horizontal? O acostados a lo ancho o a lo largo? ¿Los doy vuelta, para que nadie sepa que hay y no me robe, o le pongo papel blanco como hacía Laiseca y hago un inventario?

Cuando haces tú primera mudanza, tu Mamá dice: “¿no te vas a llevar todo esto?”, “dame un tiempito, mamita”. Así uno tiene una biblioteca en la casa que alquila y en la de su mamá. Pero al tiempo, se deben juntar, porque si no tú vieja tira todo. Ahora, resulta que el dueño del departamento quiere vender y así es la vida.

 Mudar una biblioteca es mudar un bosque.

 Con las mudanzas vienen las primeras dietas. No tener tu propia casa y tener biblioteca es un error conceptual. Me repito. Me acuerdo que había un cuento de Borges, de un hombre que viajaba del futuro, y lo recibía otro. El cuento está en “El libro de arena” y se llama “Utopía de un hombre que está cansado”. La historia trata de un viajante perdido en la pampa, que busca refugio en una casa. No se sabe bien, pero parece ambientada en el futuro. El hombre que lo recibe, le muestra un libro, de hace mil años, como si ese dispositivo fuera un tesoro, y el viajante le dice al hombre que en su casa hay más de dos mil ejemplares como ese. El hombre ríe y agrega:

 “Nadie puede leer dos mil libros. En los cuatro siglos que vivo no habré pasado más de una media docena. Además no importa leer sino releer. La imprenta ahora abolida, ha sido uno de los peores males del hombre, por esa tendencia a multiplicar hasta el vértigo textos innecesarios.”

 No es que uno quiera esas casas cubos, todas blancas, como se muestra a los nuevos japoneses minimalistas, que tienen dos remeras blancas, un jean, y un abrigo.

 Pero pienso en cuando sea padre, o ahora que soy tío, que te venga a visitar el niño y no tengas nada para mostrarle más que unos videos en la PC. Eso me gustaba de la casa de los abuelos. Esos cuartitos que se armaban en el fondo, bautizados “el galponsito”,  eran castillos llenos de tesoros. Cañas de pescar, herramientas, artículos de plomería que aún zafaban, cosas de electricidad, libros, bicicletas, escopetas, etc.  Toda esa generación tuvo su propia ferretería. Ojo, y no eran ricos, sino que se la fueron armando. Después, los abuelos mueren, y las familias saquean todo cual mongoleños, y lo que queda se tira, o queda para el que compró la casa del abuelo. ¿Por qué? Porque ya las casas de los hijos están llenas de nuevos chirimbolos y  además porque también fueron puestas a dieta. Las casas de los herederos siempre son más chicas, es la ley natural.

 3/ Sí Cosas

 ¿Andar flojo de equipaje es parte de no tener historia? ¿O más bien no tener la documentación que la respalde? Deleuze decía que los nómades no tienen historia, solo geografías. Hay un todo para pensar acá, con eso del lema de la agenda 2030: “no tendrás nada y serás feliz”, que te hace ver el mundo como turista porque estas aburrido. Que vas consumiendo productos como paisajes y estas obligados a dejar estrellitas. Pero solo si sos un privilegiado. Sino solo te queda la revolución o vivir penando.

 Pienso en mi abuelo tito y en esa casa chorizo que era su reino. En las pelotudeces que hacía en el galponsito del fondo. De a poco. Pensando, adaptando piezas a cosas que ya no lo tenían. Que ya no existían, pero había que salvarlas. Dando una segunda vida a cosas que hoy serían descartadas porque es la clave del capitalismo.

 Así como el coreano Byung Chul Hang, escribió “No cosas”, donde se plantea la desmaterialización de la vida, con esos hombres mirando pantallas, sacando selfies. Nosotros decimos “Sí cosas”. Tal vez las cosas justas, decimos como quien tiene hipo. Quedarse con los libros dinamitas, o los que nos acariciaron el alma. Después, dejarlos pasar. Compartirlos. Regalar a los estudiantes, a los de nuestra misma especie. A los que están arrancando sus fuertes. A la biblioteca de tu polis, volver a ese compartir con la comunidad. Mis libros, son tus libros.

EL POST YOLISMO

 

¿Cuántas vueltas se le pueden dar a una obra? O sea, entre volver a verla, pensarla, rumiarla. Me gusta cuando uno re-ve, re-lee, vuelve a pasar por las calles donde estuvo todo. Volver a llorar, para saber si sigo siendo trolo o si me endurecí. La risa lo mismo. Pero hay algo en la liquidez de la risa —que es difícil volver siempre a reír con lo mismo—, creo que ahí hay un desgaste, y además algo que la hace única. En cambio, la tristeza es como una ciudad que quedó en el tiempo: seguís llorando siempre. Eso creo hoy.

Ser una especie de antropólogo de la nostalgia es volver a pasar por las cosas artísticas que nos tocaron, o nos manotearon la fibra más sensible: el corazón, querido estudiante contable...

Digo todo esto porque siempre me pasó con una obra que me parece maestra: Made in Lanús, de Nelly Fernández Tiscornia. Una autora que fue como una “cazafantasmas”, porque cazó un espíritu de época y pudo escribir una ficción con eso. Es una obra que releo, veo la película de Juan José Jusid (Made in Argentina —se la “universalizó” un poquito para vender más—), porque el título me parece insuperable, ya desde el vamos. A quien no la vio, no lo spoileo, pero trata sobre la teoría del suelo. Sobre el suelo argentino. Los que se tuvieron que ir, y los que ya no pueden volver.

Resulta que en la UNLa, en la inauguración de un ciclo de una carrera, pensaron como apertura de cohorte dar la obra Made in Lanús. Repito: obra maestra descomunal. Es un libro que lo dejás en una banqueta y sale luz. Imagínate verla actuada, encarnada por actores. Nelly capturó algo que, a través de los diálogos, trata de decir.

La obra es un espejo entre cuatro personajes: Mabel y Osvaldo; y El Negro y La Yoli. Cada uno refleja desde sus suelos actuales.  Mabel y Yoli representan la idea de quedarse; son las únicas que están seguras de la decisión que ya tomaron. Osvaldo y El Negro quieren realizar el movimiento de irse, pero no pueden.

Pero no es en la metafísica de la obra donde me quiero meter. Y no es algo que pensé, sino algo de lo que fui testigo: una idea que arrojó una piba, luego de que terminó la obra.

Después de la función, dieron la palabra a quienes quisieran decir algo. Todos agradecieron por la obra. Muchos no la conocían (eso es hermoso). Otros habían visto la película, pero nunca ninguna versión teatral. Muchos haciendo gala de la poética de la derrota de quedarse; muchos sacando el “yo” y diciendo que acá se puede, que hay que quedarse a pelearla, etc., etc. El Yolismo Palooza en su mejor momento.

Pero una chica pide la palabra y dice:

"¿Está mal si pienso en irme? Yo soy madre soltera, y no tengo nada a qué agarrarme, a qué sostenerme..."

La estudiante continuó expresando lo que nadie parece ver, o muy pocos ven. La comunidad deshecha. Y miles pensando así, cuando nadie les presta atención. O no los dejan hablar. Porque primero hablan los culones con título, los profesionales de la palabra genérica.
Todos hablando desde el casete profesional del rubro… y la piba señalando que Argentina vive enganchada en un loop de decadencia del que todos somos culpables. Todos.

C O N C L A V E de Edward Berger


Film nominado a los Osky del 2025. Donde se muestra la muerte de un papa, y la rosca que existe para la elección del nuevo. Cuestiones de disputas políticas. carpetazos, y muertos en el placard que se sacan para quedar en ventaja en la votación. Que son muchas, balotaje del balotaje. Y en los recreos sé  va rosquear a ver como hundir al que queda en carrera. La fotografía es hermosa. Al que tiene un hipo espiritual conocer los edificios o la vida interna de estas instituciones, aunque Sorrentino ya nos había montado un mapa, medio jodón y bello, este parece más serio. 

La película tiene un final muy pogre, siglo XXI, pero deja algo, un pedido parece, de una de las instituciones más antiguas del mundo, tiene que pensar para adelante y no ver el futuro con la nuca como decía Dalmiro Saenz. 

j u b i l a t e y a


1 / Cuando uno sale a caminar es una ave fenix que pelotudea. Uno piensa que es inmortal y ve el mundo con otros ojos, el sol se guarda y quedan estelas naranjas, se dice: “porque no lo hago siempre”. Pero es solo una aventura como las que se tiene en verano. El plan “ponerse en forma” o mejor dicho en “mantenimiento” es descartado a la primera invitación de amigos. 


Uno, que aún no tiene hijos, es como decimos con mis amigos, un vhs que se le enganchó la videocasetera. Somos como esos pandas que pelotudean en el zoo sin objeto. Vamos y venimos, como los perros también que juegan con una pelota y no existe nada más en el mundo que esa pelota. Pero en esos paseitos flaneurianos (para que vean que algo aprendí cuando curse letras) siempre veo esos cartelitos pegados en los postes de luz: “jubilate ya, con y sin aportes”.  Me dan esas ganas de jubilarme y me digo aunque me falten años de aportes. Pero empiezo a pensar…¿Cuándo se es viejo? Miguelito Houellebecq, escritor franchute, dice que uno es mayor cuando se mueren los padres. Otros dicen, cuando se tiene hijos. Después sumó a Scott  Fitzgerald, que dijo algo así que si que uno no encontró lo que quiere hasta los 30 no lo encuentra jamás. Y ahí damos con la piedra de toque de lo que quiero contar. El tema es encontrar lo que te entusiasma (para los griegos entusiasmos es tener a los dioses adentro). Si no lo encontraste te volves un plomo. Un ancla que se queja por todo que busca oídos. Licenciatura en víctima que busca a quien culpar, y como dice la Mamá de Toni Soprano, van al psicólogo para hablar mal de la mamá, que para eso lo inventaron los judíos. Genial. 


2/ Quien tiene un hobby debe cuidarlo como el Hobbit que cuidaba el anillo. A veces se busca con quien compartirlo, pero rara vez da con un aliado con los que ranchar. Los amigos que nos dio el sistema escolar o el barrio, son lotería pura, azar. Uno piensa que ahí está el aura, pero también se convierten en pelotudos, como lo hace uno. 


Así y todo uno debe buscar a los de su especie, como los X men, que los rejuntaba el profesor Javier, los mismo que hizo Cristo, que salía a buscar pescadores. Un poco esto, es lo que tiene que hacer ésto uno con los amigos. 

El mundo, hoy por hoy,  es una especie de apocalipsis con zombies que van buscando ofertas, y uno busca refugio en su hobby. La palabra viene del inglés, y es la actividad que se hace regularmente por gusto. Acá abrimos el juego de los griegos que dividían el OCIO del NEGOCIO.  El negocio es la negación del ocio, y el ocio es aquel tiempo sagrado que uno tiene para uno. Esto no es capricho, pero dar con ellos, es la detención del tiempo que va hacia la muerte. El mundo se aceleró. Algó paso en la digitalización del mundo, que dejo roto el tiempo y pasa como “taimer” de bomba a puntos de explotar. Por eso es vital encontrarlo. Nietzsche que era como esos amigos que ven todo blanco y negro, y dejan sentencias,  dijo: “quien no tiene ¾ del día para uno es un esclavo”. Ya sabemos que Federico pegó Bequita del estado y así cualquiera, pero algo de razón tiene. 


3/ Hoy tengo un temario, a los 40 de uno empiezan a joderse los padres y a jubilarse compañeros del trabajo. Muchas veces, pasa lo mismo: no saben qué hacer. Pero si no tiene un mango,  con una jubilación de mendigo la poética agoniza y tiene que buscar otros trabajos. Entonces no salen nunca del circuito de la guitita. Y lo peor no saben hacer otra cosa. Porque el sistema “nos” hizo así, consumidores, seguir consumiendo como Zombie. La figura del zombie como monstruo actual de la ficción es eso. Hombres que avanzan queriendo abrazarlo todo. 


4/ Una vez con un ex amigo que se en enbroncó porque soy Peronista, me comentó que lo mejor que le dio el padre es el amor por el trabajo. Laburar de sol a sol. Yo le dije que es lo peor que se le puede enseñar a un hijo. Existen tantas cosas hermosas en el mundo. Como ir a pescar, el fútbol, correr,  el cine, la literatura, la música, el disfrute de comidas, las charlas etc etc. 


No es que uno haga una oda anti trabajo, la palabra trabajador es una palabra sagrada, pero que lo dejo para otro enjazzo. Que el hombre tenga lo que necesita, y en esta respuesta entra mucha filosofía y otros mientras escuchan van tarjeteando como si tuvieran una katan en la mano y el mundo fuera una maleza a comprar. Llenarse de juguetes para no tener jamás tiempo para usarlos. No poder pasar tiempo con las personas que decís que queres porque no lo tenés. Porque es la “etapa” de juntar para que cuando se llegué a viejo uno se libere, como en la fábula del pescador y el empresario


5/ Uno se pelea más con las personas que más se parecen a uno. A veces con tenerlas cerca, sin mediar palabras, eso está muy bien. Las palabras intentan pero siempre se quedan cortas, al menos traduciendo ideas, sentimientos, odios y cosas. Hay que tener la distancia adecuada, como proponía Schopenhauer, con la explicación de los puercoespines en invierno, que lo llamo: “el dilema del erizo”


“Un grupo de puercoespines se apiñaba en un frío día de invierno para evitar congelarse calentándose mutuamente. Sin embargo, pronto comenzaron a sentir unos las púas de otros, lo cual les hizo volver a alejarse. Cuando la necesidad de calentarse les llevó a acercarse otra vez, se repitió aquel segundo mal; de modo que anduvieron de acá para allá entre ambos sufrimientos hasta que encontraron una distancia mediana en la que pudieran resistir mejor”.


Por eso no hay que agotar las relaciones. Hay que darles espacio. Las categorías de espacio y tiempo son por ésto (¿No kant?). Porque si uno quiere ser un robot, vaya y pase se vive cumpliendo tareas, se va perdiendo el aura. Los cuerpos lo tonan, se empiezan a arrugarse, a hablar en neutro, a no decir nada. Por eso el mejor consejo que se le puede dar a alguien o a uno es el de Marco Poli a  al rey de los tártaros Kublai Kan, en las “ciudades invisibles”:


“Y Polo:


—El infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno, el que ya existe aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Hay dos maneras de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es riesgosa y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y darle espacio.


6/ La palabra hobby no me gusta, me suena la marca de crayones, pienso en esa frase que escribió Borges en el informe de Brodie: “la vida exige una pasión”. De eso se trata, de luego de haber cumplido su rol de hombre trabajador, venga la etapa de júbilo. No creo que a los babyboomer millenials, que somos los nacidos en los 80 se nos de ésto. Me imagino a Terminator en la cola del pami cagándonos a tiros mientras hacemos la cola por un blister de mejoralitos. 


Pero pongamos que el hombre se jubila, llega medio dudando y con esa rara sensación de qué va a hacer. Se siente raro. Está en la casa. Se pelea más con la mujer, porque el exito de la paz conyugal es la ausencia. El hombre busca algún pasatiempo, y lo que veo es que enferman y mueren. No todos los casos. Algunos explotan antes. ¿qué esta pasando? 65 vividos con los alimentos condimentados con glifosato, pollos criados en garages, y el estrés, cruzarse con algún jefe que como no tiene vida, se desquita con el otro. Recuerdo una frase de Dalmiro Saenz, “los padres no educan se desquitan con los hijos”.


Por eso uno tiene que vivir como si lo hubiera encontrado. Hacerlo todo los días. Compartirlo, si el otro no conecte que busque por otro lado. Jubilarse hoy es la alegría de vivir como si se tuviera el tiempo para hacerlo. La única táctica es renunciar a cosas. No se puede estar en todas. Correrse del mundo. Mi amigo y maestro Luciano, un filósofo autóctono de Rosario, me dio la lección, como Joda, que al morir le dijo a su aprendiz Luke: “trasmite lo que has aprendido”. 


UN WASAP:


"Tengo la suerte de que con mi trabajo meto 4 o 5 ventas por mes y cubro los gastos. Vivo con 400 mil. 150 paso a mi hijo y el resto impuestos y comida. No vicios no joda no cine ni libros al pedo. El tiempo lo uso para estudiar entrenar pensar o estar en paz. El tiempo que me quede, sean 25 años o 5 días, trato de ir por virtud y felicidad de una vez por todas. Trato al menos. De vicio e infelicidad ya tuve 4 décadas.


El tiempo que le robemos a los ladrones del tiempo hay que invertirlo en morder a los amigos para salvarlos".


Ahora es la oportunidad de quedarse callado y pensar. No te la pierdas.

 

KENNETH GOLDSMITH, por una escritura robótica.

 KENNETH GOLDSMITH 

Escritura no-creativa (gestionando el lenguaje en la era digital )




1 Kenneth Goldsmith es un poeta neoyorkino, algunos fanes lo adjetivan con lo siguiente: “tiene un trabajo estable en el moma” (Museo de arte moderno en NY) (¿?), una especie de curador de las galerías. Leímos su libro, que ya tiene algunos años, sí, llegamos a tardea todo como Cerati. Solo diremos que es un libro de la época que estamos viviendo. No Spoliaremos. En esta época denominada como Postcapitalista (¿?) o el el fin de los tiempos y el comienzo de Terminator, donde las máquinas dominarán todo, este libro trata sobre la escritura. 


2 El libro está compuesto por una reflexiones sobre la escritura y una serie de tareas o ejercicios (al final del volumen) que le da a sus estudiantes sobre escritura. Es decir, estas caminando y ves un cartelito que dice: “Escritura no-creativa”; si sos  posmoderno y vas con tu vaso de papel de café con sabores dulces quedaras fascinados por el “fllyer” (carelito) y decís “¿qué será?”, vas, te recibe un hombre que se viste con colores y parece un linyera pero con perfume carísimo porque moma, y lo que hace es: enseñar a copiar y pegar. Robar a todos, a artistas plásticos, escritores, directores de cine, deportistas, etc. 


Además de este libro donde comenta su “método”, escribió uno donde recopila entrevistas de Andy Warhol sin pedir permiso a las revistas, otro sobre Duchamp, “Duchamp is my Lawyer (Duchamp es mi abogado)” y uno creo - no los leí, no se si estan editados en el país- donde transcribe todo un día de voces que va escuchando desde la mañana hasta la noche.

 

3 Ojo, hay algunas cosas divertidas. De pensar la lengua y la escritura en la era digital, que es la era de la multiplicación de los panes llenos de bits que entretienen los ojos y alimentan espíritus ¿lo hace? habría que cotejarlo con la cantidad de antidepresivos que se venden, pero lo dejamos para los sociólogos. 


4 El herrero de oro (GoldSmith) está fascinado por hacer libros, que no tengan tanto valor en lo literario sino como objetos. Es más, creo que su “masterplan” es hacer libros para que lean los robots. Esto que parece joda, me hace pensar en casi todos los que escribimos hoy, año a año y con la democracia total tu puedas hacerlo, se van sumando nuevos al no-curro (nadie gana un mango) para que nos lea un robot. Es decir, lo alojamos en plataformas, que creo que ni leen los robots. Esto es subirlos a pequeños blogs, a word, a drive, a word clase b de linux, revistas digitales, diarios on line, medium, twitter, etc . Ya que imprimir en papel va a ser imposible. ¡Por los costos! gritan las editoriales que acaban de nacer y morir como un no nacido. 


5 Las Editoriales independientes que escriben una literatura de orillas, de mierdillas o de zotanillos, que no son más que un grupo amigos, que como no saben tocar instrumentos no les da para una banda, y como son medios trolos que van a la facu y se hacen los superficiales se editan, se leen, se pelean, se abandonan y así. Ojo escriben los libros que nadie escribe. Son más disruptivos, o entretenidas que las somníferas que sigue editando la novela número mil de tal ex premio nobel. Así que bancamos fuerte estas editoriales y encomendamos que te fundas y armes la propia. 


6 Goldsmith dice: “No pidan permiso”. El ve al escritor como un disck jockey. Alguien que samplea una melodía ya existente y crea algo nuevo: “Se sube y ya”, dice. ¿Quién será nuestro Papo en la escritura que llore este accionar? Dice que si no quieres ser robado, no lo subas a la red y listo. En la web solo hay piratas. 


7 El problema de la actualidad es que hay mucha información, dice, y hay que organizarla y dar sentido. Ese sería la labor del escritor. Una especie de curador, de culo roto de museos, que pone la luz en lo que se quiere. Eso es “Ser nuevo artista”. 


8 Otro idea con la que se insiste es con el “elogio de la copia”. “De la xerox a la pc”, de la fotocopia al copiar y pegar d elas pc, de la intervención de los textos, libros como performances. No hay que ser original, ya con cambiarle la letra y el tamaño a un libro, para él ya es un libro distinto. 


9 “Escribir como programador, alguien que vive metiendo código”. La escritura como un remix abierto. Acá en argentina tuvimos, creo que sigue escribiendo el bigotón que enjuició Kodama “la nutricionista”, que se enojó por su texto “el aleph engordado”. Pablo Karadajian, después google y modifico, también escribió un “Martín fierro acomodado alfabéticamente”, creo que lo que hizo fue modificar  los inicios de los párrafos (entendería que lo hizo con excel) y así saltan los párrafos que empiezan con la a, con la b, la c , etc. . 


10 En sus cursos Dice Kenneth: “aprendo más de ellos, que ellos de mí”, la idea de profesor como anfitrión de fiesta. Pero también como choreador profesional, si alguna alma buena dice una buena idea será saqueado por el neoyorkino. 


11 La tecnología cambió las reglas de juego. Para él la escritura es algo que tiene que ver con la industria, con crear en cantidad, es más dice “la cantidad es la nueva calidad”. Si tenes en tu obra, varios libros, aunque sea performance está muy bien. Copista es ser autor. Copiar y pegar, collages, poner de un lado y sacar de otro con una dicroica encima en un museo los chantas se creen artistas. La hoja como lienzo, el juego con la caligrafía del word, tomar mucho de la pintura, arte que quedó relajadisimo en comparación con el cine y la literatura y la músicas. Tal vez la única que no se dejó embarazar por las máquinas, en realidad, él dice que a la pintura le llegó la fotografía y ese es su fin. Tuvo sus apocalipsis: “con la internet, la escritura se ha encontrado con su fotografía“ 


12 deseo y intuición versus obligación y necesidad 


El herrero de oro dice que necesita un Andy Warhol en la poesía. Es decir, que haga lo mismo que el arte de vanguardia, pop, serigrafías, marcas, Marylin multiplicadas en colores, etc. Quiere lo que logró. Hay algo que da la lectura del libro y es las ganas de ponerse a escribir, o a idear, o a pensar libros imaginarios que nadie podrá comprar. Libros objetos, o “objetos fetichistas”, con papeles caros y agregados chotos, libros como bijou, espejitos de colores, para mostrar o dejar en la mesa de café, como esos libros tapa dura papel ilustración que lo abris y pasas las páginas y chau pichu. Objetos de diseño que hay que tener para ser parte del mundillo, un Adorni. 

Deseas, creas y listo. Nada de esperar a qué te convoquen las musas, sino trabajar como si estuvieras en una oficina. Multiplicar trabajo y datos al pedo. Excels, gráficos torta, burocracia sin sentido de “especialistas” en datos, como explica muy bien Greaber en su libro “trabajos de mierda” donde dice que los trabajos mejor caros, son trabajos sin sentido, de burócratas, que no sirven para mucho, ni algo concreto (muy resumido). En esto se convertirán los ya vapuleados artistas. 


13 La ideas es que la escritura, tengo algo de la libertad del grafitero, o  el efecto o clips de un publicista, que la lengua sea pública, de hacer pero con menos esfuerzo, de inmediatez electrónica, y de dejar la puerta abierta y democrática donde cualquier puede ser autor. 


Conclusiones: En resumen, todo será tomado por los robots. Sólo hay que aceptarlo. Su idea es aceptar las condiciones de la técnica: “cada era encuentra su propia técnica” (Jeremy miller). La nuestra son las computadores, los smartphone, y con eso pensemos en lo infinito del trabajo de la escritura, en su multiplicación, en la obra infinita, agregada, sampleada, re editada, mejorada, acortada, alargada, todo puede ser texto, todo.  

Su héroe, Warhol, al que cita: “la razón por la cual pinto de esta forma es que quiero ser una máquina y siento que lo que sea que hago, una máquina es lo que yo quiero hacer”. Desde la escritura, como en otras actividades, parece que solo se quiere rendir. Producir, poder escribir, sin importar, no perder tiempo, mecánicamente, como un motor que funciona sin importar a nadie. 


el zen de Leonard Cohen

                                           

Leonard Cohen, es un poeta canadiense. Se valió de la lengua para pulirse, de las religiones, y de la vida. Se transformó en cantante y compositor de canciones y de músicas, valiéndose de guitarra criolla, sintetizadores y un pianito CASIO PT 30. 
Cohen, Con una voz de colectivero viejo murmura su canciones. Tildado de música antidepresiva, pero depresiva. Tiene ese antídoto, de cuando estas triste las canciones tristes son como un paracetamol. Famoso también como practicante del zen, pero nunca haciendo publicidad, ni agrandándose como si tuviera la verdad o la técnica secreta. Eso, puede resumir su obra. 
Escribió una novela. La cual comentó, que fueron los días más felices de su vida en Grecia, tomando anfetaminas, adelgazando, bebiendo y escribiendo, siendo muy pobre. La novela se llama "Beautiful losers" (hermosos perdedores), en un entrevista dijo: "para escribir una novela, tienes que quedarte en un solo lugar".

Yo lo conocí en su vejez, en su regreso. Se podría decir que Leonard Cohen, explotó en su vejez, en su última gira, su ex manager lo había estafado, y se dijo que tenía que volver a buscar "Unos ahorritos". Después de su grandioso discurso al recibir el premio príncipe de asturias. Se hicieron reediciones de sus libros de poemas, su novelas, discos, conciertos. 
Reconocimiento que llegó, eso es lo importante. Se lo ve muy feliz. Listo, como escribió en su última canción: "i am ready my lord". Un hombre que se tomaba sus  tiempos: "pienso en horacio, donde dice que uno debería sacar material cada 9 años".  Lindo consejo para el poeta apresurado que busca vaciar la alforja de las ideas, o ver qué hay de nuevo como Bugs Bunny. No consumir la llama. O más bien esperas a las musas, porque uno no sabe donde, sino iría más seguido de visita al lugar donde se forjan las canciones, los poemas. Me interesa ese gesto, ese perderse, ese no saber donde se anda uno con su alma. Como la huida al desierto del Martín Fierro. Hace poco conocí un filósofo Francés Kacim, recomendado por mi amigo Luciano, el filósofo producido, donde justifica sus ausencias, con un: "me encuentro rejuveneciendo"- 

Después del desierto viene el regreso, pero me interesa mucho los trabajos y los días en la soledad del héroe.
A mi me interesan esos años en el monte Baldy en california. Donde iba refugiarse. Donde trataba apagar el yo o de pulir sus palabras y seguir insistiendo con las canciones, con esa forma de trabajo, donde él decían que así las canciones ceden. 
Cohen dijo que uno no entra al zen por estar iluminado, sino porque está desesperado. Ese es el primer sentimiento para el buscador de alguna técnica que ayuda a frenar la depresión, al monstruo. 

"¿Qué qué sufría? depresión es una de las cosas pero es esa sensación de confusión, de desconcierto, una sensación de naufragio, de que la jodí mal con algo, muy mal"

Dice que solo se intenta apagar la mente, pero que nunca se logra. Chistea cuando dice que el secreto del zen: "es limpiar la casa". Por esas rutinas desde las 4 de la mañana, de baño, limpieza la casa, y meditación. Donde se duerme poco, entre 3 o 4 horas diarias, pero esa rutina severa, como la llama él, le dio fuerza, la fuerza de conectarse con su interior. 

"no hay nadie aquí que no esté hecho trizas, que no haya encontrado como lidiar con las cosas y que tienen que enfrentar en la vida cotidiana. Así que vienen aquí, no es para nada una situación de aislamiento. Es la vida normal, montaña abajo, a veces terminas tu día de trabajo, vuelves a casa, cierras la puerta, miras televisión, y estás muy solo. Aquí nunca estás solo. Hay muy poco espacio íntimo, muy poco tiempo para ti mismo. Hay un dicho zen "como piedras en una bolsa, van puliéndose entre sí". Nosotros hacemos eso todo el tiempo".

Algo interesante que menciona, es una división entre doctrina y persona. Dice que no es tanto por el zen. Sino por su maestro: Roshi. Dijo que si hubiera sido un físico alemán, hubiera aprendido alemán y estudiado física. Para pensar.
Cohen dice: "estoy renunciando ahora... mis intereses están en otro lugar, simplemente siento que quiere callarme". 

El zen, al que practicó por más de 12 años, a veces necesitaba de días, de meses, otras de años para recomponerse.  Se cree que se busca el zen para emancipar el espíritu...pero en realidad "iba camino a quebrarme". Ver el Zen como el freno de mano del auto, o los frenos. 


P I G L I A sobre Borges


Piglia traza una diagonal. Dice que no quiere nombras libros y cuentos pero va dejando un hilo. Reuní todas las clases que están en Youtube, porque no estaban fraccionando por minutos, o días. Son casi cinco horas donde el conocimiento de una obra y un autor se parecen a la felicidad. 

una sirena, entre dos aguas.

 D esde que era chico, había un latiguillos entre mis mayores. Hablaban de argentina, como tierra prometida, muy al pasar, entre vasos de ce...