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Dieta de Bibliotecas

  DIETA DE BIBLIOTECAS   1 Ser gordo está mal visto. Al gordo solo le queda ser comediante, sino muere sin amor. Re mala onda.  Pero pienso en lo cultural. En los libros que uno fue acumulando, en las muchísimas películas y series, en ese acto de leer de a cinco libros a la vez y estar: ¡ávido de novedades!, como decía el Tincho Heidegger, pues decía que andar buscando “ lo new ” es tener una existencia impropia. Pienso en la biblioteca de los escritores. Paredes enteras. Algunos cuentan sus volúmenes. Tiran números. Pienso en donde van a parar esas bibliotecas cuando la vida se hace hincha de los atomos. Pero esa gula casi mecánica parece que la tenemos todos, sea el rubro que sea. Si te gusta correr, hay un mundo de zapatillas, relojes, shorsitos y demás chirimbolos más para vos. Tengo amigos que coleccionan películas que ni el celofán le sacan. Hay algo profiláctico en este gesto. La descargan, la ven en “buena calidad”, pero esas copias no las tocan. ¿Tendría que repl...

LISANDRO ALONSO , TODOS LOS HOMBRES SOLOS.

 

Por @kekigonzalez

El cine de Alonso, es un cine de la quietud. De la calma. Paisajes que hablan más que sus personajes. Diálogo breves y casi nulos. No es Campanella con el comodín del llanto esperando la última mano para hacerte llorar. Es la vida misma, quieta y embolante. Una especie de documental sobre hombres silenciosos, que no emiten grandes reflexiones, sino que como máximo compran una remerita para su hija.
Hay una especie espiritualidad de hombres dolidos. Que no reclaman nada, que no lloran por sus destinos.

Desde “La Libertad” a “Liverpool”, Lisandro viene contando la vida de hombres solitarios. No sé si tristes también, pero sí de una infinita soledad. Sus personajes. Un hachero, un ex presidiario, un marinero, vidas que nada tienen que ver con los heroes.

No es Discovery Chanel con voces que cuentan todo como si uno fuera un pelotudo, no hay reflexión, sino que la contas vos mientras los hombres hacen su labor, viajan y come. Pequeña charlas, y nada más.
Su estética son  las letras rojas al finalizar o al iniciar las películas, me recuerdan a la fidelidad de Woody Allen, en esos detalles.
A Lisandro lo acusan de que su cine no se entiende, que no dice nada. Lisandro esta narrando con lo justo, sin necesidad de palabras, sino desde el silencio mismo, como quería Onetti: Sólo el silencio puede nombrar al silencio”  y Lisandro Alonso, también lo sabe.

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