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Dieta de Bibliotecas

  DIETA DE BIBLIOTECAS   1 Ser gordo está mal visto. Al gordo solo le queda ser comediante, sino muere sin amor. Re mala onda.  Pero pienso en lo cultural. En los libros que uno fue acumulando, en las muchísimas películas y series, en ese acto de leer de a cinco libros a la vez y estar: ¡ávido de novedades!, como decía el Tincho Heidegger, pues decía que andar buscando “ lo new ” es tener una existencia impropia. Pienso en la biblioteca de los escritores. Paredes enteras. Algunos cuentan sus volúmenes. Tiran números. Pienso en donde van a parar esas bibliotecas cuando la vida se hace hincha de los atomos. Pero esa gula casi mecánica parece que la tenemos todos, sea el rubro que sea. Si te gusta correr, hay un mundo de zapatillas, relojes, shorsitos y demás chirimbolos más para vos. Tengo amigos que coleccionan películas que ni el celofán le sacan. Hay algo profiláctico en este gesto. La descargan, la ven en “buena calidad”, pero esas copias no las tocan. ¿Tendría que repl...

¿EXISTE EL CINE ARGENTINO?

Hablar de cine argentino es hablar de un preconcepto. El cine argentino para el lector de periódicos y burgués de turno, lleno de prejuicios, es como hablar de Ciencia Argentina o de Filosofía Argentina. O sea, para ellos es como hablar de Dragones, no existen. El problema es contestarle a esta gente, que tienen los pies en Burzaco pero la cabeza en Nueva York. Pero bueno, para nosotros sí existe. El hombre del conurbano cree en casi todo, somos como dice Kierkegaard, un vecino Danés de Lanús: “La caridad lo cree todo”. La cosa es que El cine argentino es uno de los cines más importantes de Latinoamérica. El cine argento, tiene cosas hermosas, variadas, como así bodrios infumables. Hay directores que van haciendo su obra de poco, buscando variaciones como Trapero o Caetano, como nombrar a dos de lo llamado “nuevo cine argentino”.

El cine argentino comenzó rudimentariamente, hasta llegar a tener hoy una gran industria. Recordamos alguna películas de las hoy llamada Cine Clásico: “La guerra gaucha” de Lucas Demare  o “las aguas bajan turbias” de Hugo del Carril. Ni hablar de Leonardo Favio, del cual ya hemos hablado. Nosotros al abrir nuestro Video Club nos propusimos hablar de una película argentina y de otra del cine externo, sea yanqui, ruso, yugoslavo y mñas etc. Porque creemos, que para entendernos un poco, hay que ver a los realizadores locales, como así también leer autores argentinos. Así, además de contestar a esta pregunta, le encomendamos a que usen nuestra técnica: “ver una película argentina por semana”.
Hoy vamos hablar de dos películas de las que se dicen chiquitas. Una historia lineal, sin muchas variaciones, lentas, pero de inconfundibles bellezas.

“EN EL FONDO DEL MAR” de Damián Scifron

Ezequiel esta obsesionada con su novia. No puede hacer nada. Piensa en ella todo el tiempo. Se conocieron en la facultad de arquitectura. Ana, su novia tiene un affair con su psicólogo. Ezequiel se da cuenta, por una escena hermosa la cual ve una mano buscando sus zapatos debajo de la cama. Y a partir de ahí, Ezequiel quiere confrontar con el amante y ver como darle venganza. La película tiene un tono de comedia personificado por el genial actor Uruguayo Daniel Hendler. Mezcla de tontín y ternura. 

“PATERSON” de Jim Jarmush.

Esta película me la recomendó Ivan Ponte. Eso está bueno. Recordar una película por quien se la recomendó a uno. Yo tomo las recomendaciones como una orden muchas veces. Cuando no me dice anda a mirar algún bodrito cursi. Después me entere que era de este director. Jarmush es un director independiente norteamericano que tiene una obra descomunal. Creo que arrancó independiente, pero siguó con su busqueda sin ceder a la industria. Así que el aura siguió creciendo. Paterson, es la vida de un joven poeta. Es la semana de una poeta, que va desde el lunes hasta el domingo, viendo como se inspira, perdido en la rutina, y va recolectando palabras para armar versos. El es conductor de un autobús de línea, saca a pasar al perro de su novia, y tiene charlas con ella durante todo el día. Por la noche saca a pasear a su perro, y se mete en un bar a tomar una cerveza, para ventilar el alma de las cosas diurnas. Es una película austera y mínima. Cuando la termine de ver, me dije: “Es una buena vida la de Paterson”.

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