Ir al contenido principal

Destacados

Dieta de Bibliotecas

  DIETA DE BIBLIOTECAS   1 Ser gordo está mal visto. Al gordo solo le queda ser comediante, sino muere sin amor. Re mala onda.  Pero pienso en lo cultural. En los libros que uno fue acumulando, en las muchísimas películas y series, en ese acto de leer de a cinco libros a la vez y estar: ¡ávido de novedades!, como decía el Tincho Heidegger, pues decía que andar buscando “ lo new ” es tener una existencia impropia. Pienso en la biblioteca de los escritores. Paredes enteras. Algunos cuentan sus volúmenes. Tiran números. Pienso en donde van a parar esas bibliotecas cuando la vida se hace hincha de los atomos. Pero esa gula casi mecánica parece que la tenemos todos, sea el rubro que sea. Si te gusta correr, hay un mundo de zapatillas, relojes, shorsitos y demás chirimbolos más para vos. Tengo amigos que coleccionan películas que ni el celofán le sacan. Hay algo profiláctico en este gesto. La descargan, la ven en “buena calidad”, pero esas copias no las tocan. ¿Tendría que repl...

_EL DISCURSO VACIO de MARIO LEVRERO


Existe un arte marcial secreto, como el arte Samurai revelado por discípulos que no podían mantenerlo en secreto ¿cómo no compartir este secreto? Este arte marcial que les quiero comentar, es el arte de ser Uruguayo. Basta visitar ese hermoso paisito, y ver su lengua. Ese lenguaje de narradores. Mario Levrero es en Sensei uruguayo, es un escritor escondido por algún barrio uruguayo, por Pozitos digamos. Acá en esta especie de diario, nos comenta sus ejercicios de escritura, que entiende lo ayudan a combatir la depresión. 
Está separándose de su jermu en una lenta agonía y en el medio se está por mudar. Eso escribe en el diario. Que él mismo llama ejercicios de escritura, pero en realidad son pensamientos, dice: “escribo para recordar, para despertar el alma dormida” .  
Otra más: “la gente incluso suele decir: ahí tiene un argumento para una de las novelas . Como si yo estuviera a la pesca de argumentos para novelas y no a la pesca de mi mismo”.
La escritura es dar con eso. Encontrarse entre tanto laberinto. Escribir, es darse cuenta que Teseo en realidad busca un espejo.  
Levrero cuenta muchas veces lo difícil de la escritura cuando se está en familia  y como siempre se rompe el momento sagrado de la escritura, con algún pedido. Su perro, y una sobrina que hacen ruidos. Reniega. Vuelve a insistir. La tragicomedia de uno que intenta algunas oraciones. 
Hay una especie de trabajo Zen en este libro  (o diario) donde dice que “es apropiado y positivo tener un ritmo como este de escribir todos los días como primera actividad. Tiene algo del espíritu religioso, que tan necesario es para la vida y que, por distintos motivos, he ido perdiendo cada vez más con los años”. Todo lo que hace  se piensa, cuando a veces se razona que se pierde tiempo, es la vida. En realidad, hay que aprender a no ser tan duro. Es una cocina donde estas: “hay una cantidad de cosas inútiles que son imprescindibles para el alma”. 

Comentarios

Entradas populares