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Dieta de Bibliotecas

  DIETA DE BIBLIOTECAS   1 Ser gordo está mal visto. Al gordo solo le queda ser comediante, sino muere sin amor. Re mala onda.  Pero pienso en lo cultural. En los libros que uno fue acumulando, en las muchísimas películas y series, en ese acto de leer de a cinco libros a la vez y estar: ¡ávido de novedades!, como decía el Tincho Heidegger, pues decía que andar buscando “ lo new ” es tener una existencia impropia. Pienso en la biblioteca de los escritores. Paredes enteras. Algunos cuentan sus volúmenes. Tiran números. Pienso en donde van a parar esas bibliotecas cuando la vida se hace hincha de los atomos. Pero esa gula casi mecánica parece que la tenemos todos, sea el rubro que sea. Si te gusta correr, hay un mundo de zapatillas, relojes, shorsitos y demás chirimbolos más para vos. Tengo amigos que coleccionan películas que ni el celofán le sacan. Hay algo profiláctico en este gesto. La descargan, la ven en “buena calidad”, pero esas copias no las tocan. ¿Tendría que repl...

_CONVERSACIONES de Gilles Deleuze


El Gilles Deleuze gusta mucho más a quien lo ignora. Es decir, es un autor o filósofo casi inentendible, menos leído, pero igual sí atrae. Hay autores que tienen una erótica, desde sus títulos, tapa de libros, o entrevistas. Dan con alguna palabra, con alguna idea que rebota en el curioso y ¡PAM!: ya es una venta segura. Primera lección: quién hace buenas entrevistas, esta vendido. 
Este libro “Conversaciones” son diálogos y textos, a lo largo de casi 20 años. Donde comenta que intentó hacer en sus libros raros. Da muchos ideas bonitos sobre el oficio de dar clases (el cual dice que dar clases en realidad es un laboratorio, una experiencia), o a veces  inventa una máquina de guerra fantasma para pelear al sistema. Deleuze es un viejo conocido, parece un anarquista nostálgico que se quedó en la puerta de su comercio a la espera de clientes y va charlando con los vecinos, hay algo de su fuerza que llega hasta los ojos del lector. Algo en su oralidad ofrece una idea de optimismo sobre este oficio ya viejo de ser filósofo o ser docente:  
 "la filosofía no puede librar batallas contra los poderes, pero mantiene, sin embargo, una guerra sin batalla, una guerra de guerrillas contra ellos. Por eso no puede hablar con los poderes, no tiene nada que decirles, nada que comunicar: únicamente mantiene conversaciones o negociaciones. Y, como los poderes no se conforman con ser exteriores, sino que se introducen en cada uno de nosotros, gracias a la filosofía todos nos encontramos constantemente en conversaciones o negociaciones y en guerra de guerrillas con nosotros mismos".

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