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Dieta de Bibliotecas

  DIETA DE BIBLIOTECAS   1 Ser gordo está mal visto. Al gordo solo le queda ser comediante, sino muere sin amor. Re mala onda.  Pero pienso en lo cultural. En los libros que uno fue acumulando, en las muchísimas películas y series, en ese acto de leer de a cinco libros a la vez y estar: ¡ávido de novedades!, como decía el Tincho Heidegger, pues decía que andar buscando “ lo new ” es tener una existencia impropia. Pienso en la biblioteca de los escritores. Paredes enteras. Algunos cuentan sus volúmenes. Tiran números. Pienso en donde van a parar esas bibliotecas cuando la vida se hace hincha de los atomos. Pero esa gula casi mecánica parece que la tenemos todos, sea el rubro que sea. Si te gusta correr, hay un mundo de zapatillas, relojes, shorsitos y demás chirimbolos más para vos. Tengo amigos que coleccionan películas que ni el celofán le sacan. Hay algo profiláctico en este gesto. La descargan, la ven en “buena calidad”, pero esas copias no las tocan. ¿Tendría que repl...

_ “THE CATCHER IN THE RYE” de J. D. (Jerome David ) SALINGER




“¿Te has hartado alguna vez de todo?”

“Ya verá como todo se arregla. Estoy pasando una mala racha. “


El nombre en inglés tiene música pero en castellano se apoda “El guardián en el centeno”. Es un libro con más famita de lo que es realidad es. Es un libro sobre la adolescencia. O esos años donde,  se va y viene, sin saber por qué o qué hacer con la vida. Vieron que hay como un mantra, que dice que existe cierta edad donde hay que leer ciertos libros, sino es como guardar petardos mojados en el placard.
Holden es el personaje principal, un niño perdido que no sabe qué hacer y deambula. Visita amigos, va a bares, fuma, visita profesores. Se pelea por una gorra. Un perdido. Busca por toda la ciudad algo que evite su destino, o su suicidio. El niño que deambula buscando empatía.
“Eres la única razón por la cual estoy aquí”, le dice a su hermana. Que quiere irse con él, porque algo teme o intuye. Él le pide plata prestada y sigue. Hasta que llama y  molesta a un profesor. Y es con él, donde tiene la charla más sincera  y sin pose. El señor Antolini, parece un maestro Zen, no para de tirarle Hits:

 “Lo que distingue a un hombre insensato de otro sensato;  es que el primero ansia morir orgullosamente por un causa, mientras que el segundo aspira vivir humildemente por ella”

Después, sigue. Lo espera, mientras Holden no sabe bien que decir, que hacer, sino que son más bien actos mecánicos, actos reflejos de su antigua vida, de su pose de rebeldito gratuito.

”Creo que un día averiguaras lo que quieres. Y entonces tendrás que aplicarte a ello inmediatamente. No podrás perder ni un solo minuto. Eso sería un lujo que no podrás permitiré”.

Cuando parece que todo se soluciona. Porque tal vez la vida sea adoptar uno sus profesores, que nos amiguen con la vida o la resignación. Antolini le recomienda que no desespere, que siga estudiando: “la educación académica te proporciona algo más. Si la sigues con constancia, al cabo de un tiempo comenzará a darte una idea de la medida de tu inteligencia”.
Holden se acuesta. Tuvo un día terrible. Pero siente una mano que lo acaricia en lo oscuro.  Es el conocimiento.               

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